
Coconut Grove ha iniciado el 2026 con un movimiento financiero que ha dejado atónito al mercado inmobiliario: una inyección de $734 millones de dólares en financiamiento para dos proyectos emblemáticos. El primero, Four Seasons Private Residences (CMC Group & Fort Partners), ha obtenido un préstamo de $324 millones para apenas 70 unidades, lo que arroja un costo de financiamiento de casi $5 millones por unidad. Esta cifra, que parece extraída de una fantasía financiera, es en realidad un testimonio de la confianza absoluta que los prestamistas tienen en el Grove como el «próximo paraíso de los multimillonarios», tal como lo ha catalogado el Wall Street Journal.
Lo que está ocurriendo en este enclave histórico es un fenómeno de escasez absoluta. Con un inventario extremadamente limitado, los precios han escalado hasta los $4,000 por pie cuadrado, y aun así, el Four Seasons ya reporta estar pre-vendido en casi un 50%. La llegada simultánea de The Well by Terra refuerza esta transformación de Coconut Grove de un barrio bohemio a un centro de bienestar y lujo institucional. Para el inversor de alto patrimonio, estas cifras no son una advertencia, sino una validación: cuando el capital institucional fluye de esta manera hacia un área con poca oferta, la valorización de los activos está prácticamente blindada por la barrera de entrada al mercado.
La escasez como motor de ROI inigualable.
Para contextualizar al lector, Coconut Grove es actualmente el mercado con menor oferta en todo el condado de Miami-Dade. Mientras otras zonas de la ciudad crecen de forma expansiva, el Grove está limitado por su geografía y sus estrictas regulaciones de zonificación. Esto crea un «mercado de vendedores» permanente donde las propiedades no compiten por precio, sino por el privilegio de la ubicación. Invertir en proyectos respaldados por Four Seasons en esta zona es adquirir un activo que se comporta más como una obra de arte o un metal precioso que como un inmueble tradicional.


